En ocasiones las deformidades o lesiones articulares son irreparables debido a su gravedad, al grado de inestabilidad, o al pobre pronóstico de su reconstrucción. En estos casos la artrodesis puede ser una excelente alternativa.
Se trata de un procedimiento quirúrgico que persigue la fusión de los huesos que conforman la articulación afectada. Su finalidad es estabilizar y fijar esta última en un ángulo fisiológico, eliminando el dolor ocasionado por el movimiento de los huesos afectados.
La técnica se inicia con la eliminación completa del cartílago presente en toda la articulación. Seguidamente se rellenan los espacios articulares con injerto óseo y se fija la articulación en posición fisiológica utilizando diferentes métodos de osteosíntesis, generalmente placas y tornillos.
Con el paso del tiempo los huesos involucrados se fusionarán, dando paso a una estructura ósea continua en lugar de una articulación móvil.
Aunque el resultado tras la artrodesis comprometerá parcialmente la funcionalidad original de la extremidad, en la mayoría de casos el paciente recuperará una función óptima, sin dolor. El resultado funcional puede variar de una articulación a otra, siendo el pronóstico mas favorable para los carpos y los tarsos.
Consiste en un procedimiento irreversible por lo que se deberá considerar como última alternativa, tras haber agotado otras opciones terapéuticas.
Tras la cirugía será necesario garantizar el reposo del paciente durante unas semanas y la actividad física se irá reintroduciendo progresivamente. El tiempo de recuperación podrá variar dependiendo de varios factores, entre ellos, la articulación tratada, la edad del paciente o la concomitancia de otras patologías.














