El síndrome de hiperextensión de carpo es una patología que puede aparecer en perros de cualquier tamaño y edad, pero que se manifiesta de forma mas habitual en pacientes de tamaño grande y que realizan un nivel de actividad elevado.
Los signos primarios de esta enfermedad son cojera de intensidad variable, inflamación del carpo (muñeca) y apoyo plantígrado (hundimiento de la extremidad hacia el suelo) debido al movimiento excesivo (hiperextensión) del carpo.
Existen diferentes presentaciones de este síndrome que enumeramos a continuación:
- Una posibilidad involucra a cachorros que presentan un desarrollo anormal de los ligamentos que dan soporte al carpo. Estos cachorros caminan con una extensión excesiva del carpo, y generalmente se ven involucradas ambas articulaciones de los carpos (muñecas) e incluso en ocasiones se afectan los tarsos (tobillos). Algunos cachorros pueden padecer esta presentación en una sola articulación, tras haber llevado algún vendaje.
- Otra opción, se trata de un plantigradismo de aparición aguda asociado a un daño del carpo tras un traumatismo, existiendo diferentes grados de lesión dependiendo de las estructuras afectadas. Algunos perros presentan una postura anormal con una desviación evidente de la extremidad afectada.
- La tercera situación en la que podríamos encontrar esta patología sería como resultado de un proceso degenerativo que provoca un plantigradismo progresivo. Generalmente esta opción afecta a pacientes ancianos y suele afectar a ambos carpos.



Para llevar a cabo el diagnóstico de esta patología es necesario en primer lugar realizar un examen ortopédico completo para determinar la localización de la lesión. Seguidamente es necesario un estudio radiológico, e incluso en ocasiones tomográfico para observar las estructuras óseas. Estos estudios se realizan bajo sedación profunda o anestesia general, e incluyen proyecciones en posición fisiológica y de estrés articular, lo que permitirá determinar el alcance de la lesión, y las estructuras ligamentosas afectadas. Es clave llevar a cabo de manera minuciosa estas pruebas, ya que del resultado de las mismas se determinarán las opciones terapéuticas.
El tratamiento de esta condición ortopédica dependerá del grado y origen de la lesión. En casos leves o en pacientes en crecimiento, el tratamiento conservador puede ser una opción. El mismo consistirá en la aplicación de diferentes férulas , ortesis, o vendajes. Además la fisioterapia puede ser de gran ayuda.
En casos más graves, donde las lesiones ligamentosas sean importantes, y el grado de inestabilidad muy elevado, será necesaria la estabilización quirúrgica de la articulación afectada. Ésta última se consigue mediante una fusión (artrodesis) total o parcial de la articulación del carpo. Para conseguir la artrodesis es necesario eliminar el cartílago articular, rellenar el espacio articular afectado con injerto óseo y aplicar un sistema de osteosíntesis para fijar las estructuras óseas. En unas semanas se producirá la fusión de los tejidos involucrados asegurando la estabilidad articular.
A pesar de tener que provocar en los casos graves, una inmovilización permanente de toda o parte de la articulación, el pronóstico funcional es bueno, debido a que se consigue eliminar el dolor y aportar una estabilidad óptima a la articulación afectada.










