Hiperextensión carpal

El síndrome de hiperextensión de carpo es una patología que puede aparecer en perros de cualquier tamaño y edad, pero que se manifiesta de forma mas habitual en pacientes de tamaño grande y que realizan un nivel de actividad elevado. 

Los signos primarios de esta enfermedad son cojera de intensidad variable, inflamación del carpo (muñeca) y apoyo plantígrado (hundimiento de la extremidad hacia el suelo) debido al movimiento excesivo (hiperextensión) del carpo.

Existen diferentes presentaciones de este síndrome que enumeramos a continuación:

  1. Una posibilidad involucra a cachorros que presentan un desarrollo anormal de los ligamentos que dan soporte al carpo. Estos cachorros caminan con una extensión excesiva del carpo, y generalmente se ven involucradas ambas articulaciones de los carpos (muñecas) e incluso en ocasiones se afectan los tarsos (tobillos). Algunos cachorros pueden padecer esta presentación en una sola articulación, tras haber llevado algún vendaje. 
  2. Otra opción, se trata de un plantigradismo de aparición aguda asociado a un daño del carpo tras un traumatismo, existiendo diferentes grados de lesión dependiendo de las estructuras afectadas. Algunos perros presentan una postura anormal con una desviación evidente de la extremidad afectada. 
  3. La tercera situación en la que podríamos encontrar esta patología sería como resultado de un proceso degenerativo que provoca un plantigradismo progresivo. Generalmente esta opción afecta a pacientes ancianos y suele afectar a ambos carpos. 

Para llevar a cabo el diagnóstico de esta patología es necesario en primer lugar realizar un examen ortopédico completo para determinar la localización de la lesión. Seguidamente es necesario un estudio radiológico, e incluso en ocasiones tomográfico para observar las estructuras óseas. Estos estudios se realizan bajo sedación profunda o anestesia general, e incluyen proyecciones en posición fisiológica y de estrés articular, lo que permitirá determinar el alcance de la lesión, y las estructuras ligamentosas afectadas. Es clave llevar a cabo de manera minuciosa estas pruebas, ya que del resultado de las mismas se determinarán las opciones terapéuticas.

El tratamiento de esta condición ortopédica dependerá del grado y origen de la lesión. En casos leves o en pacientes en crecimiento, el tratamiento conservador puede ser una opción. El mismo consistirá en la aplicación de diferentes férulas , ortesis, o vendajes. Además la fisioterapia puede ser de gran ayuda.

En casos más graves, donde las lesiones ligamentosas sean importantes, y el grado de inestabilidad muy elevado, será necesaria la estabilización quirúrgica de la articulación afectada. Ésta última se consigue mediante una fusión (artrodesis) total o parcial de la articulación del carpo. Para conseguir la artrodesis es necesario eliminar el cartílago articular, rellenar el espacio articular afectado con injerto óseo y aplicar un sistema de osteosíntesis para fijar las estructuras óseas. En unas semanas se producirá la fusión de los tejidos involucrados asegurando la estabilidad articular.
A pesar de tener que provocar en los casos graves, una inmovilización permanente de toda o parte de la articulación, el pronóstico funcional es bueno, debido a que se consigue eliminar el dolor y aportar una estabilidad óptima a la articulación afectada.