Fracturas

Se trata de lesiones en las que existe una interrupción de la solución de continuidad de la estructura de un hueso. Pueden tener lugar en cualquier hueso y diferir en función de su localización, forma y estabilidad. 

CLASIFICACIÓN: 

En traumatología veterinaria podemos clasificar las fracturas según:

  • Localización: según el sitio del hueso donde se produzca la fractura podremos decir que es epifisaria (si se produce en los extremos), diafisaria (si se produce en la parte central), fisaria o salter-harris (cuando afecta las líneas de crecimiento, especialmente en cachorros) o articular (si afecta a la articulación)
  • Forma y complejidad: Se clasifican según la forma que adopte la fractura: transversa, oblicua, espiroidea, en tallo verde o conminuta (es decir, en múltiples fragmentos que pueden ser reducibles o no)
  • Comunicación con el exterior y daño a los tejidos asociados: es decir, si el hueso sale al exterior o no, por lo tanto, serán abiertas o cerradas. 
  • Estabilidad: según la forma que haya adoptado la fractura los fragmentos pueden interdigitarse o no, de tal manera que será más o menos estable. 

DIAGNÓSTICO:

Las causas más frecuentes de fracturas en animales de compañía son accidentes con vehículos motorizados o caídas de cierta altura, aunque también ciertas conficiones sistémicas o metabólicas pueden inducir a una fractura. 

Ante una sospecha de que un paciente pueda haber sufrido una fractura se realizará un examen ortopédico completo, que puede requerir sedación o anestesia. En el mismo examen se evalúa el estado de la musculatura asociada, así como de la vascularización e inervación del resto de la extremidad. 

Para el diagnóstico final de una fractura en la mayoría de las ocasiones van a ser necesarias las radiografías ortogonales de la extremidad que puede ser necesario realizarlas bajo sedación. En este estudio radiográfico se incluyen proyecciones de la extremidad afectada y de la contralateral, dado que nos va a permitir realizar las mediciones necesarias en caso de requerir un tratamiento quirúrgico. 

En ciertos tipos de fracturas complejas puede ser necesaria la realización de un TAC para obtener una imagen en 3D de dicha fractura y poder realizar un plan quirúrgico. 

TRATAMIENTO: 

Se puede optar por un tratamiento conservador consistente en reposo, antiinflamatorios y algún tipo de vendaje. Sin embargo, son muy pocas las fracturas que pueden beneficiarse de un vendaje como tratamiento definitivo y van a requerir un tratamiento quirúrgico. 

En los casos en los que la fractura requiera un tratamiento quirúrgico generalmente no se trata de una cirugía de urgencias y puede ser necesario demorarlo unos días si el paciente presenta otras condiciones asociadas al accidente que sean prioritarias y requiera de una estabilización previa. 

En caso de ser así, puede ser necesaria la estabilización con un vendaje para tratar de inmovilizar la fractura previa a la cirugía, para evitar un mayor desplazamiento de los fragmentos, así como la inflamación y el dolor asociados. 

Existen múltiples opciones de tratamiento quirúrgico y generalmente se proponen en función de la presentación, paciente, tamaño, carácter, tipo y características de la fractura y estudios de imagen realizados. De entre estas opciones las más habituales son el uso de placas bloqueadas de titanio, el uso de agujas intramedulares o cruzadas, tornillos, fijadores externos o una combinación. 

COMPLICACIONES: 

Las complicaciones más frecuentes tras la reducción de una fractura son: 

  • Fracaso de implantes: Inicialmente el implante está sometido a fatiga y estrés, dado que soporta todas las fuerzas de la extremidad afectada, por ello, si el paciente somete el implante a una fuerza mayor de la que puede resistir, realizando saltos o corriendo puede llegar a doblar o incluso a romper las agujas, una placa o los tornillos asociados. 
  • Refractura: por el mismo motivo, si el hueso es sometido a fuerzas mayores puede refracturar el hueso o fracturarlo en una localización distinta. 
  • Infección: Aunque muy poco común, puede tener lugar una infección en la región intervenida, en cuyo caso será necesaria la administración de antibioterapia e incluso, en ocasiones, la retirada de los implantes una vez se haya producido la consolidación del foco de fractura.
  • Enfermedad de fractura: más común en pacientes con fracturas femorales, jóvenes e inmaduros. Consiste en una atrofia muscular muy acusada llevando a una contractura de la musculatura asociada y un rango de movilidad articular muy reducido. 
  • Unión retrasada o no-unión: Estos pacientes presentan una cicatrización más lenta del foco de fractura. Se pueden observar leves cambios a lo largo de los meses en las radiografías de control o incluso una inactividad total. 
  • Malunión: Se trata de una fractura consolidada en una posición no anatómica. Esto puede ocurrir cuando no se ha sometido al paciente a un tratamiento quirúrgico y se ha aplicado un vendaje sin que los dos fragmentos de la fractura estén reducidos. Sin embargo, si el paciente no guarda el reposo podría producirse el desplazamiento de los fragmentos, así como de los implantes dando lugar a una malunión. 

POSTOPERATORIO

El paciente recibe el alta hospitalaria generalmente a las 24h de la cirugía. Sin embargo, en fracturas más complejas donde el paciente pueda presentar un importante grado de dolor pueden requerir de 48h a 72h de ingreso hospitalario, o lo que indique el personal veterinario según la evolución de cada paciente. 

El paciente deberá recibir antibióticos, antiinflamatorios y analgésicos. En caso necesario en pacientes que tengan un carácter muy nervioso pueden beneficiarse de la administración de ansiolíticos que ayuden a mantener el reposo.

En ocasiones, según el tipo de fractura el paciente puede recibir el alta con un vendaje generalmente acolchado, que permite reducir el nivel de inflamación postquirúrgica y el dolor. De ser así, generalmente el vendaje deberá ser cambiado cada semana si no hay ningún problema asociado con el mismo. Algunas alteraciones que podrían observarse en casa que pueden indicar que haya algún problema y que requeriría un cambio de vendaje de manera inmediata serían los dedos fríos, hinchados o de un color más oscuro, que de manera aguda el paciente dejara de utilizar la extremidad o manifestara una incomodidad repentina, que hiciera un olor desagradable o que el vendaje se observara sucio o mojado. 

Durante el postoperatorio más inmediato el paciente deberá guardar REPOSO ESTRICTO, lleve o no un vendaje. Durante el primer mes se van a permitir únicamente los paseos con correa corta para realizar las necesidades del paciente. El resto del tiempo debería mantenerse en una habitación pequeña, cerrada y controlada donde no tuviera acceso a juguetes o a otros perros, teniendo prohibido saltar, subir y bajar escaleras o al coche o mobiliario y correr. 

La mayoría de pacientes empiezan a apoyar pocos días después de la cirugía y mejoran progresivamente con el paso de los días. Los puntos aplicados en la incisión quirúrgica serán retirados entre los 10-14 días.

La primera revisión se realizará a los 7 días de la cirugía y después se irán espaciando cada 15 días o mensualmente en función de la evolución.  Si la evolución no es adecuada o existe otro problema la reevaluación será previa.

Generalmente a partir de las 6 semanas se van a realizar radiografías de control donde se va a observar la consolidación y la evolución de la fractura. 

A partir de la sexta semana si la evolución es la esperada, indicaremos un incremento gradual de la actividad física.  La siguiente reevaluación en caso de no haber contratiempos será a las 14 semanas postquirúrgicas. A partir de entonces si todo va bien, recomendaremos el retorno progresivo a la actividad normal.

PRONÓSTICO: 

El pronóstico siempre y cuando se sigan las instrucciones indicadas en el postquirúrgico es bueno en la mayoría de ocasiones, significando esto que el paciente, tras el periodo de convalecencia (estimado entre 4 y 6 meses), podrá volver a realizar su actividad física habitual. Sin embargo, hay casos de fracturas complejas, entre ellas las articulares que pueden presentar un pronóstico más reservado. 

Es probable que el paciente pueda presentar osteoartrosis en un futuro manifestándose habitualmente en un dolor en frío (después de llevar rato tumbado), ante cambios de presión atmosférica o después de haber realizado un ejercicio mayor al habitual.